3 PERÓDO – 10- TEXTO 3: PRINCIPALES ESCUELAS DE LA EDAD MEDIA
3 PERÓDO – 10-
TEXTO 3
PRINCIPALES
ESCUELAS DE LA EDAD MEDIA
La Patrística.
Cuando se habla de Filosofía Patrística no se debe
entender como la actividad intelectual de filósofos puros, sino, más bien, los
escritos de teólogos, predicadores y apologistas, quienes buscaron, sobre todo,
la presentación de su doctrina religiosa; pero que, en su recorrido, ventilaran
temáticas que encierran, en el fondo, un auténtico problema filosófico, que
exige ser abordado desde una metodología filosófica. La Patrística se ubica
entre los siglos II y VIII d.c. y en ella se distinguieron tres etapas: en la
primera, están los apologistas (Justino, Ireneo y Tertuliano) y escuelas como
la de Alejandría y la de Siria; en la segunda, con gran esplendor, la escuela
de Cesarea y, como mayor pensador, el conocido San Agustín de Hipona; en la
tercera etapa, la del descenso, sobresale, entre otros, Juan Damasceno.
En el período de la Patrística, el cristianismo tuvo dos
posturas contradictorias frente a la filosofía: por un lado, estaba la posición
negativa, que señalaba el desconocimiento de las antiguas escuelas filosóficas
sobre Dios, reflejado en la charlatanería de sus afirmaciones, pues sólo en los
cristianos la verdad se había hecho realidad, ya que saben morir por ella. Así,
por ejemplo, Tertuliano consideraba a Platón como el padre de todas las
herejías. De otro lado, se tiene la mirada positiva, que vio en la filosofía un
plano común para hablar a los paganos de forma accesible y cordial, como lo
intentó Justino y, más acertadamente, San Agustín. Además, fueron muchos los
autores de esta época que utilizaron la filosofía, basándose en escritores como
los Estoicos, Platón, Filón y los neoplatónicos. En el caso de Aristóteles no
fue muy tenido en cuenta porque consideraban demasiado frío el concepto de Dios
que este autor planteaba. A su vez, se desentendieron del epicureísmo y el
escepticismo.
Para la Patrística, la fe era la verdad, por lo que defendían la superioridad de ésta sobre cualquier otro conocimiento, incluso sobre el gnosticismo. El cristianismo patrístico mostró como sólo la fe en Dios puede salvar del mal y de la condenación. Aquí se asimilaron al maniqueísmo, con su dualidad bien-mal y Dios-diablo. La mayoría de pensadores consideraba ya a Dios como espiritual (y por lo tanto inmaterial), donde hay una preeminencia moral del espíritu sobre la materia, los bienes materiales y los placeres eróticos son poco apreciados.
Los apologistas
Se denominaron apologistas a los autores cristianos que, después del siglo II, orientaron sus escritos a un público no cristiano, con el fin de destruir las acusaciones falsas que circulaban acerca del cristianismo y comunicar la verdadera naturaleza de la nueva religión. Sin embargo, no siempre estos textos se dirigían a una defensa del cristianismo, pues en varios casos tenían el propósito misionero y persuasivo de ganar partidarios de la singular forma de vida de los cristianos.
Por tanto, ellos representaron la primera intención de
exponer por escrito, de manera clara, el mensaje cristiano para los no
cristianos (o sea los paganos). Ahora, al desear transmitir el mensaje
cristiano, franca y seductoramente, los apologistas utilizaron las mismas
categorías mentales de la época, que eran las del modo de pensar de la
filosofía helenística; el cual fue el primer intento de acomodar el
cristianismo al pensamiento filosófico vigente, al destacar aquellos aspectos
de éste que podían ser fácilmente admitidos en aquella mentalidad, como es el
caso, por ejemplo, de la bondad de Dios, manifestada en el orden del universo,
tema preferencial en la filosofía helenística, la excelencia moral de la vida
cristiana, que concuerda con el ideal antiguo de la vida filosófica, sustentada
en la moderación de las pasiones y en la obediencia a los dictámenes de la
recta razón. Sin embargo, aspectos como la resurrección de cristo, tema que los
paganos trabajosamente podían comprender, fue tratado de forma secundaría.
No se puede afirmar que los apologistas presentaron un
cristianismo viciado de filosofía, pues consideraban que la filosofía no tiene
otra seguridad que la presentada por la razón humana falible, mientras el
cristianismo se fundamenta en la revelación de Dios, en la escritura y luego en
el mismo verbo de Dios encarnado.
El aporte más importante de los apologistas cristianos
fue la creencia en un Dios universal y salvador de todos los pueblos,
independientemente de si se es judío o griego; al plantear esta doctrina, se
aseguraron el triunfo definitivo del cristianismo frente al politeísmo pagano.
De todas maneras, es importante señalar las actitudes diferentes de los
apologistas frente a los paganos: de un lado están los que condenan en bloque
toda la cultura pagana, por no ser compatible con el cristianismo y, del otro
lado, los que supieron apreciar los valores que los paganos habían logrado con
la razón natural y ven en el cristianismo un complemento y coronación de dichos
valores
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